Hola de nuevo. Tras algunos dias sin dar la cara por la bitácora, vuelvo con noticias frescas.
Hemos aprovechado unos dias de fiesta en Eslovenia para viajar en tren a Viena y Bratislava, las capitales de Austria y Eslovaquia respectivamente.
La idea era pasar 4 noches en Viena y una en Bratislava, para poder asi ver con detalle la ciudad austríaca y posteriormente de paso que visitamos la cercana Bratislava, aprovechar para presenciar el partido de futbol de la Selección española contra la eslovaca, en partido clasificatorio para el mundia de Alemania.
Por partes: Viena me ha resultado la ciudad mas bonita que he visitado hasta el momento, sin duda no tiene desperdicio. Se nota el poderio economico austriaco, y lo bien que tienen cuidada la capital de su país. Visitamos infinidad de palacios, entre el ellos el de Sissí Emperatriz, la casa de Mozart o el parlamento austríaco. Nos pasemos por la fria orilla del Danubio y paseamos por el mercado navideño en la plaza del ayuntamiento. sin duda, fue fantástico y la gente muy amable, cosa rara en los austríacos.
En cuanto a Bratislava no puedo decir lo mismo. Nada mas llegar, se ve claramente al diferencia entre un país y otro, la gente mucho mas ruda y todo menos cuidado. La verdad es que Viena habia dejado el listón muy alto.
Lo mas destacado fue el barrio antiguo, que aunque estaba casi derruido, era una perfecta muestra de la arquitectura de la zona. Subimos a un mirador situado a unos 150 metros sobre la autovia que cruza la ciudad, y desde alli teniamos una fabulosa panoramica de la ciudad. Me impactó la enorme torre de comunicaciones situada sobre una montaña cercana, y el campo eolico a las afueras de la ciudad.
Quizas nos hubiera sobrado un dia en Viena, pero eso permitió poder ver la ciudad con mas tranquilidad, sin prisas y sin agobios. Un diez por Viena.














